BORAT con Sacha Baron Cohen
por Ruben Leonor
Si alguien no conociese el trasfondo de la película, al terminar de ver Borat, pensaría que simplemente es un cúmulo de risas fáciles, comentarios soeces y tópicos llevados al extremo. Pero la película es mucho más que un montón de chistes machistas y guarrerías del tipo “caca, culo, pedo, pis”. Se trata de una ácida crítica del estilo de vida americano, de sus creencias y de cómo ante un extraño personaje de otro país, los ciudadanos tratan de americanizarlo hasta convertirlo en una persona corriente en el país donde las minorías no lo son tanto en términos de cantidad, aunque si lo sean en cuestión de derechos.
Borat es, según el mismo, el segundo reportero más conocido de Kazajstán. El ministerio de información kazajo le envía a los EE.UU. a conocer la cultura y las creencias del estilo de vida americano para poder mejorar su país.
Rodado en ocasiones al estilo documental, Sacha Baron Cohen (creador e intérprete de Borat) recorre el país de las “oportunidades” de Oeste a Este, de Nueva York a California, manteniendo entrevistas con diferentes personajes o asociaciones y charlando con la gente llana de la calle, asistiendo a cenas de alta sociedad o rodeos, tratando de integrarse en una sociedad de costumbres donde todos le miran como sospechoso.
En todas esas situaciones, los personajes que circulan alrededor del “documental” tratan de aconsejar a Borat como introducirse en América de la mejor manera, le enseñan buenas costumbres, le dicen que se afeite el bigote para no parecer tan sospechoso en un país más extremista aún después del 11-S. “Sin el bigote no parecería musulmán, sino más parecido a un italiano, y eso sería mejor”.
Borat es antisemita, machista y no concibe que las mujeres puedan votar en EE.UU. Borat provoca que los entrevistados saquen lo peor de sí mismos para mostrar la verdadera cara de un país donde te aconsejan sin reparos una 9mm para defenderte de los judíos o donde si gritas “Ojala vuestras tropas arrasen Irak y no dejen allí a nadie vivo” consigues que el público de un rodeo se vuelva loco y aplauda rabioso a un Kazajo que va a cantar en directo el himno de los states.
No entro a valorar si la película es buena o mala desde un punto de vista cinematográfico. Simplemente la recomiendo como experimento sociológico más que interesante.
Polémica en América, en Europa y en Asia, la película está arrasando en taquilla en todo el mundo (donde aún no la hayan censurado).
- BORAT
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