jueves, 20 septiembre 2007

LANVIN, lujo y elegancia para la mujer

por Clara Isabel Buedo

Junto con la crisis y escasez reinantes tras la I Guerra Mundial, resurgieron unas irremisibles ganas por el ocio y el esparcimiento; eran los locos y felices años veinte, década en la que el charlestón y el jazz copaban salones y calles en un fructuoso intento por olvidar la desidia de la posguerra. Todo ello dejó huella en la moda, y por curioso que pudiera parecer, aumentó la producción llegando en esta ocasión a todas las capas sociales. Aquellos vestidos de fiesta para cabarets, teatros o clubes son hoy son todo un legado y una inagotable fuente de inspiración para la estética actual.

La moda de aquella dorada época alteró de manera esencial la concepción que de la misma se tendría en años venideros. Nuevas hechuras ya introducidas por el revolucionario Poiret, empezaron a instalarse: líneas rectas, modelos funcionales y una ornamentación propia, marcaron las pautas de lo que sería el diseño moderno, palpable aun en nuestros días. Y si de trajes de fiesta hablamos, una pieza destacada de aquel frenético panorama fue Jeanne Lanvin, conocida y reconocida por su famoso ‘robe de style’, de aires juveniles y frescos, con el cual ofreció una atractiva alternativa a la moda femenina.

De aquel elegante vestido de talle bajo, silueta romántica y falda abullonada, hasta los diseños de hoy en día acuñados por Albert Elbaz —su nuevo Director creativo—, han pasado muchos años, pero echando un vistazo al extenso archivo de la casa sí hay algo que se mantiene vivo desde entonces: su absoluta modernidad y ese eterno gusto por la elegancia. Elbaz ha hecho resurgir de nuevo ese espíritu optimista e innovador con el que la legendaria Jeanne impregnaba cada una de sus creaciones.

Esta temporada el diseñador bebe de las fuentes de la casa francesa más que nunca y enfunda a la mujer con su ADN. Construcciones geométricas, pliegues, pinzas, volúmenes controlados y siluetas longitudinales son las premisas para una serie de prendas con tejidos novedosos como la lana metalizada, la organza lavada o el satén envejecido en una paleta de colores que se ciñen a cinco: negro, azul profundo, fucsia ardiente, rojo pasión y el púrpura. Claves perfectas para un invierno muy… ¡chic!

LANVIN en EKSEPTION




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