JOHN LOBB, calzado a medida para hombre
por Clara Isabel Buedo
Con una poco lucida fachada, en el 9 de St. James Street (London) se encuentra la zapatería a medida más famosa del mundo; y a pesar de la sobriedad del frontispicio, en su interior se cobija la más selecta artesanía al servicio de los pies de los hombres. John Lobb es todo un mito es esto de vestir los pies masculinos, ‘el zapatero de Reyes y el Rey de los zapateros’, toda una leyenda de prestigio y pura artesanía a la vieja usanza.
Afortunadamente las generaciones posteriores se han venido haciendo cargo del negocio e interiorizando la ardua labor artesanal que marca el prestigio y buen hacer de un nombre. ¿Y cómo es posible que en pleno siglo XXI y con miras en el vanguardismo, oficios tan ancestrales y con raigambre se mantengan y sigan haciendo las delicias de todos esos dandis incurables? Pues porque el calzado constituye la base del porte y la compostura, y la calidad y durabilidad de un zapato a medida son incuestionables.
Ni la mejor fabricación industrial puede ofrecer una calidad ni parecida a la del zapato hecho a medida, por ello, para los que el problema está lejos de ser el de ‘la cartera’, los escogen por su acabado perfecto, su extraordinaria comodidad y la alta calidad de sus materiales. El proceso de elaboración de un zapato a medida es largo y complicado. Tras el desarrollo de la horma —que se asemeja al patrón que esboza un sastre— se construye un zapato de prueba provisional al que después se le van haciendo los ajustes pertinentes hasta que se llega al resultado final. Esto puede llevar meses.
Nadie sabe el misterio pero las zapaterías de John Lobb fabrican los zapatos sin prueba previa. Son infalibles. En la actualidad técnicas más novedosas aparte del esencial trabajo artesanal son las utilizadas para elaborar sus míticos zapatos. En cuanto a calidades, las más exquisitas, pieles delicadas y exóticas como las de cocodrilo, avestruz o lagarto. La mínima imperfección es pulida y eliminada y el resultado final es un par de zapatos únicos que mantienen sus privilegiadas cualidades durante mucho tiempo. Para sibaritas.
En TopMadrid: John Lobb
Afortunadamente las generaciones posteriores se han venido haciendo cargo del negocio e interiorizando la ardua labor artesanal que marca el prestigio y buen hacer de un nombre. ¿Y cómo es posible que en pleno siglo XXI y con miras en el vanguardismo, oficios tan ancestrales y con raigambre se mantengan y sigan haciendo las delicias de todos esos dandis incurables? Pues porque el calzado constituye la base del porte y la compostura, y la calidad y durabilidad de un zapato a medida son incuestionables.
Ni la mejor fabricación industrial puede ofrecer una calidad ni parecida a la del zapato hecho a medida, por ello, para los que el problema está lejos de ser el de ‘la cartera’, los escogen por su acabado perfecto, su extraordinaria comodidad y la alta calidad de sus materiales. El proceso de elaboración de un zapato a medida es largo y complicado. Tras el desarrollo de la horma —que se asemeja al patrón que esboza un sastre— se construye un zapato de prueba provisional al que después se le van haciendo los ajustes pertinentes hasta que se llega al resultado final. Esto puede llevar meses.Nadie sabe el misterio pero las zapaterías de John Lobb fabrican los zapatos sin prueba previa. Son infalibles. En la actualidad técnicas más novedosas aparte del esencial trabajo artesanal son las utilizadas para elaborar sus míticos zapatos. En cuanto a calidades, las más exquisitas, pieles delicadas y exóticas como las de cocodrilo, avestruz o lagarto. La mínima imperfección es pulida y eliminada y el resultado final es un par de zapatos únicos que mantienen sus privilegiadas cualidades durante mucho tiempo. Para sibaritas.
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