Sephora, la tienda de los sentidos
por Beatriz Meseguer
Entrar a un establecimiento y tener la oportunidad de probar y experimentar aquello que quieres adquirir otorga un valor añadido al consumidor: la confianza. Utilizar un maquillaje, comprobar el resultado de una sombra en la piel o la fragancia de un perfume ayuda al cliente a encontrar, sin sorpresas, aquello que realmente está buscando.En Sephora esto no sólo es posible sino que es la peculiaridad que distingue a este establecimiento del resto. Todo empezó cuando Dominique Mandonnaud decidió abrir su primera perfumería en Limoges en 1969. Concibió su negocio, no como una tienda tradicional, sino como un espacio donde poder descubrir los productos, accediendo a ellos mediante los sentidos. Ver, oler, tocar… sin compromiso alguno y con ayuda de vendedoras “consejeras” en belleza.
En Madrid la encontrarás en la calle Aguilera, 62; en la Puerta del Sol, número 3, en Serrano, 47… Merece la pena entrar para experimentar con las mejores marcas y productos exclusivos de Sephora. La cadena lleva el nombre de la esposa más hermosa de Moisés, quien aunaba inteligencia, generosidad y belleza. Quizá, Mandonnaud se inspiró en el Antiguo Testamento para crear una nueva religión en tiendas de belleza.
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