Suite: Las noches más cool de Madrid
por Graciela Marquez
“Te voy a llevar a un sitio muy cool”, me dijo una amiga a la salida del cine, tras haber disfrutado de la magnífica interpretación de Philip Seymour Hoffman en ‘Capote’. Esta etiqueta, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, le sienta como un guante al Suite Café Club. Un espacio multiuso que es, de forma conjunta pero no revuelta, cafetería, restaurante y club nocturno. Y es que las fronteras entre estas formas de ocio tienden a difuminarse cada vez más. Ahora lo más moderno es acabar los postres y, acto seguido, empezar con las primeras copas, a medida que la iluminación empieza a volverse más sutil e íntima y la música hace acto de presencia.Al mediodía y a la hora de la cena, el Suite es un restaurante de cocina mediterránea de fusión, mientras que los viernes y sábados a partir de la medianoche se transforma, cual Cenicienta, en un club de música electrónica y house de lo más puntera. Sus dos diáfanas plantas, decoradas en un estilo que inserta el colorismo sesentero en estructuras ultra-modernas, dan como resultado dos ambientes similares pero diferenciados. Abajo, las mesas permiten amistosas charlas alrededor de varios Martinis, mientras que arriba el volumen de la música aumenta y la iluminación disminuye para seducir en la pista de baile. Pero la cosa no acaba ahí. Con la llegada del buen tiempo se abre al público la tranquila terraza.
Si quiere presumir de estar a la última ante pareja o amistades, nada como una visita al Suite. No sólo está céntrico, sino que además abre hasta las 3 de la mañana ¡y es de entrada libre!
[este establecimiento ha cerrado]
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Estar a la última no es nada fácil. No sólo es necesario disponer de una cuenta corriente saneada, sino que además se precisa de tiempo para recorrer una a una todas las tiendas punteras hasta dar con lo que se lleva. De ahí el surgimiento de las tiendas multimarca: espacios comerciales que seleccionan lo más trendy de las firmas más prestigiosas y lo presentan de forma tan atractiva y concreta que el que no va a la última es porque no puede o no se da por aludido.