lunes, 8 mayo 2006

Cursos de chino, japonés y coreano en Madrid

por Graciela Marquez

Una lengua no es sólo una forma de comunicarse. Una lengua es la más elaborada creación cultural de un pueblo, y, sin duda, la herramienta que mejor refleja una determinada manera de pensar, sentir y vivir.

Dentro de las casi 7.000 lenguas que se hablan en los cinco continentes, quizás una de las familias lingüísticas más fascinantes sean las lenguas orientales. Puede ser su refinamiento, sus hermosos, estilizados y misteriosos sistemas de escritura, su dificultad o el hecho de que tanto el chino como el coreano y el japonés se hablan en tres de los países con economías de mayor crecimiento del mundo.

El caso es que cada vez hay más occidentales interesados, ya sea por cuestiones laborales, culturales o de turismo, que se animan a superar la barrera psicológica del miedo a idiomas tan complicados y alejados del concepto occidental.

Si estás pensando en unirte a ellos, que sepas que en Madrid hay ya varias reconocidas academias que imparten estas lenguas. Todas tienen en común los horarios flexibles, grupos reducidos, profesores nativos especializados y la organización por niveles.

  • La Academia Alea ofrece cursos de chino y japonés tanto extensivos, de varias horas a la semana repartidas a lo largo de 4, 6 o 10 meses, como intensivos de pocas semanas. Además, es uno de los pocos centros formativos que incluyen enseñanza del coreano, y también imparten seminarios de caligrafía china o de la ceremonia del té.

  • En Babelia Formación y en Actual tienen una amplia experiencia en la enseñanza del chino y el japonés. En el primero, hay que presentarse a un breve examen previo de nivel para ubicar más correctamente al alumno, mientras que en el segundo también ofrecen clases individuales.

  • Escuela Oficial de Idiomas, una de las opciones más baratas y reconocidas. El plazo de matrícula para el curso 2006-2007 se abre desde el 24 de abril al 12 de mayo. ¿A qué esperas para animarte?



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Bajo Cero, helados de diseño

por Graciela Marquez

Los termómetros empiezan a subir, los días se alargan, el ánimo se despierta tras la reclusión invernal y apetece estar cómodamente sentado a la sombra degustando algo fresquito. No es casualidad que el consumo de helados se dispare en verano, ya que son una excelente y saludable manera de refrescarnos.

Un placer de este calibre no ha de estar reñido con el diseño y la sofisticación, como ya ha demostrado Giangrossi. Ahora, Bajo Cero, cuyo primer local ha sido inaugurado recientemente en la cercana Glorieta de Quevedo, invita a los viandantes a abrir la veda heladera en un espacio que no tiene nada que envidiar al restaurante más vanguardista.

Un local blanco, diáfano y minimalista para que sólo resalte los importante: las exquisitas y originales variedades de helado, junto a una pastelería artesanal con estética y texturas de lo más moderno. Los helados aunan la más avanzada tecnología con materias primas naturales para lograr sabores tan sugerentes y atractivos como almendra cruda con vainilla de Tahití, mascarpone con higos macerados o freesa con a los pétalos de rosa. Que la dieta no le impida disfrutar de estos caprichos. En Bajo Cero no sólo cuidan de nuestro espíritu deleitándonos con sus exquisitos placeres helados, sino que también miran por nuestra salud: sus helados son bajos en grasa.

No hay excusa para sentarse en los cómodos y orginales sofás para regalarse uno de estos ricos y saludables placeres helados.

En TopMadrid: Bajo Cero

Vía | Directo al paladar



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