Cursos de chino, japonés y coreano en Madrid
por Graciela Marquez
Una lengua no es sólo una forma de comunicarse. Una lengua es la más elaborada creación cultural de un pueblo, y, sin duda, la herramienta que mejor refleja una determinada manera de pensar, sentir y vivir.Dentro de las casi 7.000 lenguas que se hablan en los cinco continentes, quizás una de las familias lingüísticas más fascinantes sean las lenguas orientales. Puede ser su refinamiento, sus hermosos, estilizados y misteriosos sistemas de escritura, su dificultad o el hecho de que tanto el chino como el coreano y el japonés se hablan en tres de los países con economías de mayor crecimiento del mundo.
El caso es que cada vez hay más occidentales interesados, ya sea por cuestiones laborales, culturales o de turismo, que se animan a superar la barrera psicológica del miedo a idiomas tan complicados y alejados del concepto occidental.
Si estás pensando en unirte a ellos, que sepas que en Madrid hay ya varias reconocidas academias que imparten estas lenguas. Todas tienen en común los horarios flexibles, grupos reducidos, profesores nativos especializados y la organización por niveles.
- La Academia Alea ofrece cursos de chino y japonés tanto extensivos, de varias horas a la semana repartidas a lo largo de 4, 6 o 10 meses, como intensivos de pocas semanas. Además, es uno de los pocos centros formativos que incluyen enseñanza del coreano, y también imparten seminarios de caligrafía china o de la ceremonia del té.
- En Babelia Formación y en Actual tienen una amplia experiencia en la enseñanza del chino y el japonés. En el primero, hay que presentarse a un breve examen previo de nivel para ubicar más correctamente al alumno, mientras que en el segundo también ofrecen clases individuales.
- Escuela Oficial de Idiomas, una de las opciones más baratas y reconocidas. El plazo de matrícula para el curso 2006-2007 se abre desde el 24 de abril al 12 de mayo. ¿A qué esperas para animarte?
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Los termómetros empiezan a subir, los días se alargan, el ánimo se despierta tras la reclusión invernal y apetece estar cómodamente sentado a la sombra degustando algo fresquito. No es casualidad que el consumo de