SHIATSU ASSARI, espaldas en forma
por Clara Isabel Buedo
Interminables jornadas laborales frente al ordenador, malas posturas, silla inadecuada, mesa inadecuada, descomunales bolsas marca DIA o Mercadona transportadas —un día sí y otro también— del súper a casa, los niños, la lavadora, las pelusillas que se asoman por debajo del sillón, oficios que terminan machacándola inevitablemente día tras día, ¿sabíais que, curiosamente, los fisioterapeutas de lo que más sufren a causa de su profesión es de la espalda?Un poco de tregua a esta sufrida parte del cuerpo deberíamos dar, y por técnicas y consejos profesionales que no sea… Shiatsu Assari se erige como centro salvador de los desaguisados infligidos a esta abatida parte de la anatomía humana; con su escuela de la espalda y su revolucionario software de diagnóstico, en tan solo unos minutos se recoge en tiempo real información para valorar el estado global de la espalda: corrección postural, flexibilidad de la columna, irregularidades musculares… Tras el ‘checkup’, emiten un exhaustivo informe con recomendaciones para tratar y prevenir el temido dolor de espalda, consejos sobre ejercicios y estiramientos, técnicas de corrección postural…
Un plus: igualmente deseables sus sesiones de shiatsu —o más conocida, quizá, como ‘digitopuntura’—, milenario masaje relajante japonés para aliviar de un plumazo tensiones, estrés, lesiones, insomnio…; los profundos estiramientos del masaje Anma; acupuntura, fisioterapia y osteopatía, drenajes linfáticos… ¡Mmmm! sólo con describirlo ya me estoy relajando. No os perdáis su tienda con productos pensados exclusivamente para nuestra retaguardia superior: kit antiestrés y terapéutico espalda, comodín, cojín cervical, con aceites esenciales, de calor… Quien sufra, es porque quiere.
En TopMadrid: Shiatsu Assari
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Hay días en los que las secuelas post-noche-de-fiesta se hacen insufribles… Te metes en la cama a las tantas y hasta las nosecuántas no consigues abrir el ojo, y si eres de esos que son el eslogan personificado de las patatas Pringles: ¡cuando haces pop, ya no hay stop!, las noches son interminables y las jornadas siguientes muy poco llevaderas… Tanto exceso te abre el apetito, pero la hora intempestiva a la que recuperas la consciencia, te hace dudar entre tomarte un buen