miércoles, 2 agosto 2006

Jelly in Jelly de SWATCH, relojes extrafinos y flexibles

por Beatriz Meseguer

"Tiempo es una palabra
que empieza y que se acaba
que se bebe y se termina
que corre despacio y que pasa deprisa"
…como rezaba la letra de la canción de Jarabe de Palo, “Curioso elemento el tiempo”. Os confieso que este “elemento” es para mí como uno de esos dioses a los que se les tiene un respeto y una fe ciega que produce satisfacciones y pesadumbres a diestro y siniestro.

Nunca he llevado reloj hasta que la rutina laboral me lo ha exigido, pero aún me siento incómoda con esta especie de “esclava” en mi muñeca, que me hace sentir presa de algo, atada a dos punzantes varillas que me dictan cuándo he de abandonar el sueño, cuándo he de coger el autobús, cuándo debería acostarme y cuánto me queda para salir del trabajo.

Y, sin embargo, hoy escribo sobre relojes. Concretamente de la marca Swatch y de su nueva colección Jelly in Jelly. A pesar de mi animadversión por el aparatito del tiempo, he de reconocer que esta firma ha sabido jugar con él a su antojo, convirtiendo cada una de sus colecciones en un juego de color y diseño.

Con Jelly in Jelly, Swatch ha burlado de nuevo el significado de las horas con unos relojes extrafinos y flexibles (brazaletes de silicona) y con una maquinaria suiza elaborada con la más alta tecnología. Además, su diseño de caja transparente permite ver las tripas del tiempo –un puñado de tornillos, tuercas y ruletas- que me confirman al mirar la hora que el tiempo es algo inventado por nosotros mismos para controlar, un poco más, nuestras vidas.

En TopMadrid: Swatch



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PIRATAS DEL CARIBE 2: El cofre del hombre muerto

por Roberto HG

A nadie podía pasársele por la cabeza, que un género cinematográfico como el de las pelis de piratas podría renacer en el siglo XXI. Mucho menos podía imaginarse que este género se situaría, con una sola película, dentro del ranking de las más taquilleras de la industria cinematográfica norteamericana y mundial, de los últimos años.

En 2003 lo inimaginable tendría lugar con “Piratas del Caribe: La maldición de La Perla Negra”, basada en una de las atracciones más famosas de DISNEYLANDIA que tomaba forma cinematográfica de manos del magnate del celuloide Jerry Bruckheimer.

Con su tremendo taquillazo dió lugar al renacimiento de un género tan olvidado como éste, todo gracias a la maestría de la factoría Disney (y de todo su equipo incluyendo a su director Gore Verbinski), además de a las magnificas interpretaciones de su espléndido reparto : Johnny Depp (Finding Neverland, La ventana Secreta) , Orlando Bloom (Elizabethtown, El señor de los anillos), Geoffrey Rush (Shine, El sastre de Panamá) o Keira Knightley (Ogullo y Prejuicio, El rey Arturo).

Dado el éxito de esa primera película, la Disney se planteó hacer una trilogía, rodando la segunda y tercera parte del tirón grabándolas a la vez. Vamos, que decidieron convertir a estos personajes en los protagonistas de una trilogía de aventuras al más puro estilo Hollywood (Star Wars, Indiana Jones…)


Esta segunda parte “Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto” nos trae una historia llena de emoción, tensión y mucho sentido del humor (mucho más aún que en la primera, que ya es difícil). Esta vez Jack Sparrow (J.Depp) librado de la maldición de su barco La Perla Negra, descubre que tiene una deuda de sangre con Davy Jones, un pirata “no muerto” dueño de las profundidades marinas, las cuales acostumbra a surcar acompañado por toda una tripulación de piratas a cada cual más asqueroso y despreciable.

El orgullo de Sparrow le llevará a no querer ceder ante Davy Jones y entregar su preciado barco, La Perla Negra, que tantos años lleva gobernando. Por ello ideará un plan alternativo para encontrar el legendario cofre en el que se encuentra el corazón de Davy Jones, y así poder controlarle. Pero Jack no podrá hacerlo solo, así que se las apañará para engañar, literalmente, a sus viejos compañeros con alma de piratas Elizabeth Swann (K.Nightley) y Will Turner (O. Bloom) para que le ayuden.

Si queréis pasar muy buen rato, ¡No os la perdáis!. No os arrepentiréis, de verdad.




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