MIAMI VICE - Corrupción en Miami
por Roberto HG
¿Quién no sabe quiénes son Sonny Crockett y Rico? ¿No os suenan de nada esos nombres?Si os digo que penséis en MIAMI y en unas imágenes de flamencos (las aves) con una música como muy setentera con sintetizadores… ¿Ya sabéis quiénes son? ¿Aún no?
¡Seguro que sí! Son los nombres de los personajes protagonistas de "Corrupción en Miami" (Miami Vice) la superserie policiaca de los 80 tan famosa de la que muchos de nosotros disfrutábamos los veranos de cuando aún éramos unos pequeñuelos y pequeñuelas.
Una serie que no tenía mucho intríngulis narrativo, pero si de guión; siempre tramas de traficantes, CUBA, MIAMI y EEUU como puntos neurálgicos de las tramas, en las que el objetivo era siempre pillar las operaciones o transacciones ilegales de los mafiosos y contrabandistas más malos malísimos.
Teníamos que esperar al siglo XXI a que estos personajes saltaran a la pantalla grande a la mano de prestigioso y personal realizador Michael Mann, un director amante de un cine con una narrativa muy personal, sin limitación de género pero siempre con un sello muy personal en todas sus historias, desde a nivel visual como a nivel literario.
El propio Mann era el productor ejecutivo de la serie de los 80, así como guionista de alguno de sus capítulos, por lo que se ve que no podía resistir la tentación de recuperar a esos personajes.
En esta versión cinematográfica encontramos de nuevo una trama de corrupción y tráfico de drogas, dentro del anteriormente citado marco geográfico, pero hay algo que en mi humilde opinión falla. La trama está bien pensada, pero la personalidad de los protagonistas no es la de los actores de la serie televisiva. En aquella los actores eran Don Johnson y Philip Michael Thomas quienes daban vida a Crokett y Rico, respectivamente, con una apariencia de policias de Miami muy chuleras y guaperas, muy seductores, a lo ligón de hotel tropical. Sin embargo en la película vemos como esta personalidad ha desaparecido y ahora Colin Farrel (La última llamada, Alejandro Magno) y Jaime Fox (Collateral, Ray) muestran una imagen mucho más dura de los mismos personajes, como de policías más de intervenciones especiales, policía secreta de narcóticos.

Podríamos decir que la película tiene un aprobado sin duda, porque está bien realizada y te mantiene en intriga durante las dos horas más o menos que dura con ese sello tan característico de Mann con cámara tan viva y perturbadora con tanto desenfoque, pero quizá nos quedamos a medias entre una película de personajes y su entorno, y una peli de acción; la sensación que se me quedó es que cuando terminó la peli como espectador había estado todo el rato entre dos tierras, el drama y la acción, sin poder disfrutar a gusto de ninguna de ellas, creo que la coctelera no se agitó correctamente.
Como siempre digo, el cine es emoción, sentimiento y por tanto subjetividad, espero que veáis la peli y saquéis vuestra propia conclusión. Me consta que ha habido gente a los que le ha gustado entre mis compañeros de prensa, ahora os toca a vosotros opinar.
¡Se me olvidaba! Al igual que Jordi Molla hizo de malo traficante en “Bad Boys II” de Michael Bay, esta vez es otro español el que hace de malo malísimo hispano: Luis Tosar. Al menos vamos metiendo cabeza cada vez más en producciones al toro lado del charco. Luego ya que guste o no, ¡es otra cosa!. A mi la que me gusta haga lo que haga es Gong Li, musa de las pelis de Won Kar Wai, y que en ésta peli, aún hablando en ingles, no pierde ese estilazo y esa presencia que tiene ante la cámara.
De corazón os deseo que a vosotr@s si que os guste, y paséis un buen rato, sino el cine no es cine…
En TopMadrid: Cines en Madrid
- CORRUPCIÓN EN MIAMI (MIAMI VICE)
Estreno en Madrid el 8 de septiembre de 2006
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“Insoportable, no me ha gustado nada, pero ya me lo imaginaba; todas las pelis de Kevin Smith son iguales, puedes coger cualquier diálogo de cualquier peli suya y son siempre iguales...”, esto me decía un buen amigo y compañero de prensa nada más ver “Clerks II”, mientras esperábamos en otra sala de cine a que nos proyectaran la siguiente película de la mañana (si, siento deciros que la vida del periodista cinematografico supone habitualmente ver pelis por la mañana, y hay veces que en una misma mañana te toca ver dos pelis, o más, para lo cual tienes que salir zumbando de un cine a otro que igual está en la otra punta de Madrid… afortunadamente este día no estaban tan lejos uno de otro).
Durante los más de 12 años que separan una película de la otra, muchos seguidores han hecho improvisadas secuelas amateur de la ópera prima de Smith; tanto ha sido así que, como reconoce el mismo director en los títulos de crédito, gracias a tanta insistencia y devoción por parte de sus seguidores, decidió hacer la segunda parte de verdad porque se sentía en deuda con ellos.
Otro superconsejo, pillaos la primera de Clerks para refrescarla antes de ver ésta; no es altamente necesario pero os gustará la sensación. Yo lo hice y merece la pena (Si encima podéis haceros con la edición especial que existe de importación por el décimo aniversario de Clerks, lo pasaréis el triple de bien con escenas inéditas y el resto de material extra. Yo la pillé en Londres, pero también podéis adquirirla por Internet, ¡merece la pena totalmente!).
Hay determinadas películas que te producen un sabor de boca extraño cuando terminan e incluso durante la proyección, un sabor generalmente agridulce, debido a la historia de unos personajes con tanto trasfondo humano dentro, en situaciones tan anodinas, tan comunes y frustrantemente cotidianas, en las que nada pasa, pero pasa tanto: la procesión va por dentro.

Si eres de esas personas que tienen la santísima paciencia, la creatividad y la maña de engarzar bolita tras bolita y abalorio tras abalorio en un cordel,