SABORES con Sara Baras en el Teatro Nuevo Apolo
por Beatriz Meseguer
Cuando baila, el resto del mundo parece detenerse para escucharla taconear con esa pasión, elegancia y colorido que sólo ella derrocha en las tablas. El corazón se acelera mirándola danzar bajo los focos con una fuerza inusitada cargada de ese sentimiento que emana de su cuerpo y, únicamente cuando se detiene, rompe el silencio de su taconeo el estallido de un aplauso emocionado, agradecido, deslumbrado. Enamorado.
¿Quieren comprobarlo? Sara Baras regresa a los escenarios de la capital el 14 de septiembre – hasta el 3 de diciembre- para seducirnos con sus movimientos, su vitalidad y sus “Sabores” en el Teatro Nuevo Apolo tras una gira donde la crítica se ha deshecho en elogios.
“Sabores”, un homenaje a su madre, es una obra que carece de guión argumental centrada en los distintos palos del flamenco, que otorga color a cada sentimiento, a cada sabor y a cada expresión del baile. El espectáculo, que puede presumir de una puesta en escena increíble y un grupo de profesionales de “olé”, reúne diferentes estilos del flamenco: seguiriya, zambra, tango, taranto, jaleos, bulerías…
De seguro, el Nuevo Apolo temblará bajo sus zapatos.
Mucho arte. Mucho color. Mucha chispa.
Mucho duende, Sara Baras.
En TopMadrid: Teatro Nuevo Apolo
- SABORES con Sara Baras
Fecha: Del 14 de Septiembre al 3 de Diciembre
Horario: Miércoles, Jueves y Viernes: 21.00 h
Sábados: 19.30 y 22.30 h
Domingos: 20.00 h
más en: Ocio, Espectáculos en Cartel, Teatros

El lugar del que hoy os escribo es tan curioso como su propio nombre, tan original como su decoración y tan creativo como su fundador.
He de agradecer a mi madre aquellos malos ratos vividos en mi infancia en que se veía obligada a batir las verduras hasta convertirlas en una masa verde y pastosa con la que pretendía camuflarlas para que me las comiera.
Se acabó lo bueno y empieza el estrés, soportar al jefe, readaptarse a la silla de la oficina, desentumecer los dedos para teclear, cambiar la brisa marina por el aire acondicionado, la cañita por el “aguachirri” de máquina y las chanclas por los zapatos cerrados…