lunes, 9 octubre 2006

SAN LORENZO DEL ESCORIAL, hazte una escapada sin salir de Madrid

por Beatriz Meseguer

El fin de semana pasado fue genial. Tras una parsimoniosa semana donde los días se sucedieron monótonos y rutinarios, por fin disfruté de un par de días bien aprovechados, donde ignoré el tiempo, el trabajo y las obligaciones.

Primero, visita a El Escorial toda la mañana del sábado en la mejor compañía. Al caer el sol, Noche Blanca con buenos amigos y el domingo, levantarse tarde, desayunar como si fuera el último día de mi vida, dar una vuelta y volver a ver a mis padres que vienen de lejos.

Quería compartir con vosotros la experiencia de conocer San Lorenzo de El Escorial, por si no se os ocurre dónde ir o qué hacer. Merece la pena conocer esta joya, así como el maravilloso paraje que la rodea.

El Escorial, monumento patrimonio de la humanidad, fue el centro político del imperio de Felipe II, donde organizó su palacio y biblioteca así como su panteón el de sus padres, Carlos I e Isabel de Portugal, y el de sus familiares y sucesores, donde edificó una gran basílica y fundó un monasterio.

Fijó el emplazamiento del conjunto a finales de 1562, colocándose la última piedra en 1584, según proyectos de Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.

El monasterio es una auténtica preciosidad y la Biblioteca, con sus techos profusamente decorados, te dejará con la boca abierta. Está dotada de una colección de más de 40.000 volúmenes de extraordinario valor. La Basílica, el Panteón, los jardines, las Salas Capitulares, el Museo de Arquitectura…

…una visita que no tiene desperdicio.
  • SAN LORENZO DEL ESCORIAL
    Cómo llegar desde Madrid:
    • Vehículo privado: A-6, AP-6 y M-600
    • Autobús: Desde el intercambiador de Moncloa / Tel. Autobuses Herranz. 91 896 90 28
    • Tren de Cercanías: Desde Atocha. Teléfono 902 24 02 02



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TROTAMUNDOS, tienda de artesanía en Madrid

por Beatriz Meseguer

Sentado frente a una tienda en uno de los bancos de piedra que adornan el monumental barrio de los Austrias de Madrid, charlaba un tipo de cabellos blancos y ojos profundamente azules con un amigo. Sus botas desgastadas, sus gestos, su forma de hablar…

Podrían inventarse un puñado de historias con un personaje como él.

Yo le imaginé como un bohemio. Un viajero cansado. Un nómada de regreso. Imaginé que la mitad de su vida había transcurrido recorriendo cientos de viejos senderos, adentrándose también en lugares vírgenes y desconocidos, por lo que tendría un centenar de historias que narrar a quien quisiera escucharle.

Y resulta que, este tipo, tenía una tienda de artesanía preciosa que vigilaba bajo los primeros rayos del otoño madrileño desde la calle. Una tienda en la que vendía:
  • Relojes de pared y de pie
  • Piezas únicas y muy creativas confeccionadas con madera, hierro y tela
  • También jarapas, bolsos y cinturones de cuero y ante
  • Artesanía india (piezas importadas)
  • Colchas y batikis (diseños sobre telas)
Todo confeccionado con materiales naturales, adornado con vivos colores y diseños muy curiosos exhibidos en un espacio repleto de luz. Regalos artesanales y únicos que bien podría haber recolectado aquel trotamundos en algunos de sus muchísimos viajes.



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