
Encontré este lugar de pura casualidad, uno de esos días en que te echas a andar sin rumbo fijo, entre urbanizaciones y calles tranquilas.
Como si se tratara de un cuento me atrajo una luz al final de un parque, me dirigí hacia allí y descubrí un bar diminuto llamado Bienmesabe, donde en honor a su nombre
sirven el cazón en adobo más rico que he probado hasta ahora en la capital.
Con apenas un par de mesas en su interior, y pocas más en la terraza, una buena opción es acomodarse en la barra, y prepararse para
disfrutar de todo el sabor de Andalucía, mientras nos sirven un fino, una caña, o una copa de Barbadillo.
No es recomendable tener prisa, porque nadie más la tiene en Bienmesabe, donde casi todo el mundo se conoce, y charla animadamente, entre tapa y tapa. Además la espera (cuando la hay) queda sobradamente compensada, en cuanto empezamos a probar sus especialidades.
Langostinos de Sanlúcar, boquerones en adobo, carne mechá con salsa, tostas variadas, gambita frita, flamenquines ibéricos, croquetas caseras y calamares son sólo algunas de las delicias que podremos disfrutar. También
preparan arroces por encargo, con bogavante o carabineros, con servicio a domicilio para los afortunados que vivan cerca.
En este ambiente de farolillos y sevillanas, a veces cuesta creer que estamos al lado de M-30, y no en la
Caleta de Cádiz. Sobre todo teniendo en cuenta que
todas las noches, alrededor de las 23:00 horas se reparten velas blancas entre los comensales, y la letra de la Salve Rociera, para cantarla todos juntos, habituales y sorprendidos, mientras el dueño del bar acompaña con la guitarra.
Una experiencia única cenar en Bienmesabe, en donde a veces se duda de estar en un bar de
Madrid o de la
Costa de la Luz, pero siempre se tiene la certeza de comer bien y de sentirse como en casa.
- Bienmesabe Bar
Eucalipto, 1 - Tel. 91 515 01 41
Precio: De 10 a 20 € por persona