DIEDRO, multiespacio para amantes del diseño
por Raquel Lozano
¿Quién no acierta al regalar una joya? Tal vez ésta sea de las pocas elecciones con las que nunca se falla y uno de los motivos de la creación de Diedro, un multiespacio de referencia en Madrid en lo que se refiere al mundo del diseño. Este establecimiento ha basado su personalidad en el minimalismo y el diseño de vanguardia repartidos a lo largo de 1.000 m2 cuadrados dedicados a la exposición y venta de arte, mobiliario, joyería, relojería, escritura, moda, complementos, regalos, decoración y menaje.
Muchas ideas donde elegir, un gran lugar donde perderte y disfrutar. Nombres como Calvin Klein, Adolfo Domínguez, Leonardo, Olimpo… se aúnan para conseguir esa sensación de diversidad y libertad que emana de las paredes de Diedro.
Hace unas semanas, la diseñadora Belén Bajo fue la protagonista de unas de las nuevas propuestas de esta marca. Sus diseños de joyería en oro y piedras semipreciosas se caracteriza por el tratamiento de los materiales y la originalidad de sus diseños.
Diedro ha conseguido hacerse un hueco en el mercado de la joyería, donde los materiales principales son la plata, el acero, el caucho y las piedras semipreciosas, pero también proponen rincones originales como “regalo difícil para el hombre”, donde puedes perderte entre sus curiosas propuestas para este género tan difícil a la hora de regalar –no como nosotras- y todo, a partir de 20 euros.
En Diedro, además de los productos, te dan las ideas. Todo un lujo.
En TopMadrid: Diedro
- Exposición: Diseño Holandés
Del 30 de Noviembre al 7 de Enero de 2007
más en: Hogar y Jardín, Decoración, Menaje, Regalos

Cuentan, que la seductora Cleopatra, muy preocupada por su aspecto personal y siempre al tanto de su lozanía, reunió en un Tratado un sinfín de recetas de belleza y pócimas mágicas para mantener intacto su irresistible atractivo; aunque, a juzgar por la edad de su muerte, de bien poco le sirvió... Desgraciadamente ese tratado se perdió salvo algunos fragmentos rescatados por Galeno o Aecio. Siempre nos quedará la leche de burra con miel chicas...