Personal trainer, deporte personalizado
por Clara Isabel Buedo
Que vivimos en la era del culto al cuerpo está más que constatado, las manos de los esteticistas no dan a abasto, las de los masajistas extenuadas y las salas de los gimnasios poco más y tienen que colgar el cartel de ‘aforo completo’... Nos gusta cuidarnos y lo que más, ver los resultados, por eso cada vez se demandan más servicios completos, rápidos y sobre todo, eficaces.
El entrenamiento constante constituye la mejor manera de moldear nuestra figura, mantener el tono muscular y procurar bienestar, pero no hacerlo bien puede acarrearnos algún que otro susto con esas consabidas lesiones y otras torturas y el resultado obtenido se aleja mucho del esperado...
Para evitar semejante escollo, un servicio muy demandado hoy en día por los que más se preocupan de procurarse lo mejor a sí mismos es el que ofrecen los ‘personal trainers’.
¿En qué consiste? El entrenador personal Jaime Domínguez Alía (Tel. 695 260 746), nos ilustra: se trata de un servicio exclusivo pensado por y para una persona concreta que persigue unos objetivos determinados, bien sea por cuestiones de ‘peso’ o simplemente por mantenimiento, para aumentar la resistencia o desarrollar la musculación, procesos de recuperación tras lesiones, personas con determinadas enfermedades como osteoporosis o artrosis, pilates individualizado...
Su objetivo es dirigir, ayudar y lo más importante, motivar.
Las ventajas del entrenamiento personalizado es que se logran más rápido y con menos esfuerzo los objetivos, se evita el riesgo de lesiones, permite aprovechar más el tiempo de la sesión de entrenamiento, la distancia y el tiempo no suponen un handicap pues se desplazan al lugar y en el momento que decidas y te anima a no fracasar en el intento... ¿Se puede pedir más?
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Hoy ya no es raro escuchar el nombre de esta archiconocida maquilladora que empezó su carrera en el teatro y continuó en las pasarelas y las revistas.
Con el frío que está haciendo en Madrid estas últimas semanas, no hay tarde que no pase por una cafetería a tomar algo. Pero conmigo no va lo de “vamos a tomar un café”, ya que no me gusta. Y ya he probado demasiados tipos de té. Por eso, una valiosa opción para mí es el chocolate.
La historia nos ilustra, desde aquellas rudimentarias construcciones de las civilizaciones más remotas hasta la envergadura de los proyectos de hoy en día, ha llovido mucho.