FLORIS, cosmética -made in London-
por Clara Isabel BuedoEvocar la legendaria y maravillosa ciudad del Támesis, trae al recuerdo la sobriedad y las buenas maneras de las costumbres británicas. Ese sello de lujoso clasicismo se palpa ipso facto en todas sus creaciones. Un ejemplo bien puede ser la línea de perfumes y cosméticos de la firma Floris. Sus clásicos envases con bucólicos adornos campestres, esa sencillez cromática y la calidad de las materias primas escogidas en el proceso, hacen que usar sus productos se convierta en toda una experiencia… inglesa.
Curiosamente el fundador de la criatura es de origen español, concretamente menorquín, que allá por el 1730 se fue a Londres a intentar hacer fortuna. Inicialmente se decantó por una barbería, pero después se le ocurrió elaborar una línea de fragancias inspiradas en su juventud mediterránea. En un intento por dar vida a esas fragantes memorias mediterráneas, empezó a mezclar aceites y esencias según las codiciadas técnicas que aprendió en Montpellier, el competidor por aquel entonces con Grasse como la capital de la perfumería francesa. Poco a poco fue profundizando en este apasionante mundo y convirtió a Floris en un negocio muy próspero.
La calidad y exclusividad de sus productos la convirtieron en una referencia ineludible entre los caballeros distinguidos de la ciudad; esta solariega firma fabricó mitos como el perfume que llevó el gran Beau Brummell, el dandy del siglo XIX, o el creado ex profeso para el Gran Duque Orloff de Rusia, el ‘special 127’. Hoy los clientes de Floris siguen demandando la calidad y el lujo, pero ahora tienen una ventaja: sus productos se pueden adquirir internacionalmente…
Su línea es muy extensa, abarca desde jabones y geles, cosmética masculina y femenina hasta fragancias naturales (más de 100 referencias) y otros accesorios como velas o esencias. Elaborados con materias primas orgánicas elegidas entre las mejores flores, hierbas o semillas, la calidad de cada uno de sus productos está de sobra garantizada.
De venta en LIVING IN LONDON
Santa Engracia, 4
28010 Madrid
91 319 79 58
Curiosamente el fundador de la criatura es de origen español, concretamente menorquín, que allá por el 1730 se fue a Londres a intentar hacer fortuna. Inicialmente se decantó por una barbería, pero después se le ocurrió elaborar una línea de fragancias inspiradas en su juventud mediterránea. En un intento por dar vida a esas fragantes memorias mediterráneas, empezó a mezclar aceites y esencias según las codiciadas técnicas que aprendió en Montpellier, el competidor por aquel entonces con Grasse como la capital de la perfumería francesa. Poco a poco fue profundizando en este apasionante mundo y convirtió a Floris en un negocio muy próspero.La calidad y exclusividad de sus productos la convirtieron en una referencia ineludible entre los caballeros distinguidos de la ciudad; esta solariega firma fabricó mitos como el perfume que llevó el gran Beau Brummell, el dandy del siglo XIX, o el creado ex profeso para el Gran Duque Orloff de Rusia, el ‘special 127’. Hoy los clientes de Floris siguen demandando la calidad y el lujo, pero ahora tienen una ventaja: sus productos se pueden adquirir internacionalmente…
Su línea es muy extensa, abarca desde jabones y geles, cosmética masculina y femenina hasta fragancias naturales (más de 100 referencias) y otros accesorios como velas o esencias. Elaborados con materias primas orgánicas elegidas entre las mejores flores, hierbas o semillas, la calidad de cada uno de sus productos está de sobra garantizada.
De venta en LIVING IN LONDON
Santa Engracia, 4
28010 Madrid
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La moda es lo que es, una tendencia que todos queremos llevar y que, en muchas ocasiones, nos hace parecer diferentes personas con un mismo uniforme. Lo que se lleva, lo queremos todos, y los que no quieren dejarse llevar, suelen ser los “diferentes”. Pero en este mundo estamos y de él y sus costumbres participamos.
Este empiece de título nada español y casi impronunciable, no significa otra cosa que los apellidos de la modelo Milla Jovovich —imagen actual de la firma española
El pasado domingo tuve uno de esos días con los que sueñas cuando te pasas más de diez horas sentado en la silla de tu oficina. Comencé por el Rastro y recorrí La Latina y Huertas en busca de un lugar donde saciar el hambre que se impone tras un ajetreado día de mercado madrileño. Según me acercaba a la plaza de Neptuno en busca de una terraza donde disfrutar del que parecía que iba a ser el comienzo de la primavera, unas personas a la puerta de un bar me preguntaron por la Cervecería Cervantes (Plaza de Jesús, 7).
Después del erotismo de Fifi Chachnil con sus conjuntos lenceros al más puro estilo ‘pin-up’ de los cincuenta, la firma francesa