VINÇON, diseño contemporáneo para el hogar
por Clara Isabel Buedo
La tarea de decorar una casa se puede convertir en todo un quebradero de cabeza. Lo que elijamos, no tiene ese carácter efímero que puede tener la moda, lo que selecciones lo verás día tras día y se posará ante tus ojos amenazante y sabiéndoselas todas consigo de que su permanencia está más o menos asegurada… Hay que saber elegir y hay que hacerlo a conciencia, tener tiendas donde te ofrecen de todo y con un sinfín de marcas entre las que poder elegir, dinamiza mucho la tarea, un buen ejemplo es Vinçon.Referencia imprescindible en casi todas las revistas de decoración, esta tienda debe su reconocimiento a lo variopinto de su repertorio. Y es que lo abarca casi todo: desde muebles y todos los objetos de decoración hasta complementos para el exterior, papelería y oficina, iluminación o artículos organizadores para tenerlo todo ordenado. Vamos, que entras y ya que vas a por esa silla que tu salón te está pidiendo a gritos, aprovechas la ocasión y arramblas con un buen surtido de objetos varios…
Artículos curiosos y muy útiles como un colgador de bisutería para tener los collares bien a la vista, buzones, portaperiódicos, imanes decorados para embellecer los electrodomésticos, productos para zurdos, casas portátiles para perros, lámparas de interior y exterior, toallas y artículos para el aseo personal, cucharas de bebés con forma de helicóptero para evitar ñoñerías cada vez que tienen que comer… El repertorio es muy extenso, casi se podría decir que aquí se puede encontrar cualquier cosa por insospechada que parezca. Una buena idea para regalos originales y mejor alternativa para hogares informales.En TopMadrid: VINÇON
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Aunque hace unos años mi interés por la decoración y el diseño de interiores era prácticamente nulo, por no decir inexistente, sí recuerdo —a veces con repelús— aquella moda de las paredes de gotelé en tonos pasteles empolvados; tener las paredes con una viruela aguda hoy en día no parece ser lo más elegido.
Hay una especie de paraíso etéreo (y stereo) reservado para las escasísimas bandas nacionales populares y respetadas además de por el público por la crítica, que no es fácil de alcanzar y al que nadie sabe explicar con certeza como se asciende desde el inframundo de lo independiente, lo desconocido y lo denostado. Tampoco es fácil imaginar como se pasa de ser conocido solo por lectores de fanzines especializados a tocar para miles de personas en plazas tan grandes como el FIB de Benicassim o el Primavera Sound. ¿De un salto? ¿Poco a poco? ¿Pasando por fichar con una multi? ¿Permaneciendo en lo underground?
El oído tiene un mecanismo simple, si alguien repite patrones que ya han triunfado, tiene muchas posibilidades de éxito –reconozco, por ejemplo, ser la primera en emocionarme con un grupo que haga temas que suenen exactamente igual que los que hicieron en su día los Ramones-; pero cuando una banda además consigue el equilibrio entre un sonido nuevo y genuino y una fórmula ya aceptada por el público, y disfruta sobre el escenario con ello como hacen las dos hermanas Cassady, la victoria en una escena en la que ya todo parecía inventado está asegurada.