GODEAMUS, gadgets para la cocina
por Clara Isabel Buedo
Recuerdo cuando era niña las cocinas de mi pueblo, estaban pobladas de enormes pucheros y cacerolas de aires muy rurales y rudimentarios, algunos cucharones estaban hechos de latón con mangos de hierro, vamos, pura tecnología… Pues resulta que ahora esas reliquias del pasado son lo último en decoración de ambientes rústicos.Y es que el menaje de cocina a la par que funcional, puede resultar muy decorativo; si unas simples piezas de latón son capaces de adornar paredes cómo lo harán las de última generación que son todo un alarde de creatividad y practicidad, como el menaje para el hogar y los complementos de cocina que se exhibe en Godeamus Easy Cooking.
Ya su nombre expresa bastante nítidamente la filosofía de sus creadoras —del latín ‘gaudeamus’: gocemos—, y es que esta curiosa tienda distribuye una amplia variedad de artículos para todos los públicos, sean experimentados o legos en materia de fogones pero con altas dosis de curiosidad y sibaritismo. Un sinfín de marcas tanto nacionales como internacionales y atrevidas creaciones de jóvenes diseñadores para dar ese toque artístico a uno de los lugares más emblemáticos de nuestros hogares.
Desde utensilios más habituales como vajillas, tazas, cafeteras, cubertería hasta piezas más novedosas como cordones para cocinar de silicona —admiten varios usos— recipientes de neopreno para mantener la temperatura, moldes para hacer huevos fritos, identificadores para copas, pelador de ajos de diseño, vanguardistas artilugios para amantes del vino… Toda una batería de ‘gadgets’ para disfrutar de la cocina.
GODEAMUS
Marceliano Santa María, 6
28036 Madrid
91 563 57 43
más en: De compras, Decoración, Electrónica, Menaje, Utensilios de cocina

Ayer estuve de visita en el Thyssen y aunque debo reconocer que las obras de arte nunca me han traído de cabeza, ayer me picó el gusanillo. Apegada al dicho popular “bueno, bonito y barato” por supuesto no estaba dispuesta a desembolsar una gran cantidad de dinero por tener un cuadro caro colgado en mi casa o en mi despacho.¿Y si después de verlo día tras día me aburría de él?, ¿y si volvía a la tienda y descubría que había otro que me gustaba más?