BE DELICIOUS el perfume de Donna Karan New York
Tengo dos hermanas. Las dos mayores y las dos más parecidas entre sí que conmigo en su forma de ser. A veces me pregunto si seré adoptada pero mi madre jura y perjura que en cuanto nací la pusieron en sus brazos y no se separó de mí. Por eso la creo que si no… Bueno, a lo que iba. El caso es que las dos coinciden en que les encantan las colonias y los perfumes cuando yo los llevo, pero que fuera de mí el olor ya no es tan agradable. Yo, obviamente, me siento halagada, aunque pienso más que es el amor maternal (porque mis hermanas son muuuy madres conmigo) que la pura realidad. La más mayor, que vive fuera de Madrid, cuando viene con toda su tropa ya no se trae colonias porque dice que las mías “huelen mejor”. Sin comentarios ¿no?
Y hay una que últimamente las tiene embelesadas, Be Delicious, de Donna Karan New York (DKNY). Como habréis visto en los anuncios tiene forma de manzana. Leyendo por ahí dicen que es en recuerdo de la Gran Manzana de Nueva York, o que es un tentador perfume, como la manzana que Adán comió de Eva en el paraíso. Será basado en la realidad o no, pero lo cierto es que pensar que cualquiera de las dos teorías fueron la inspiración hacen a este perfume más atractivo.
¿Qué por qué gusta tanto? No sé. Tal vez ese olor fresco y afrutado, que hace reconocer rápidamente la presencia de la manzana. También se compone de una mezcla de rocío, pepino verde, toronja y magnolia ¡¡ahí es nada!! A esto se añade un toque exótico de tuberosa, combinado con el musgo blanco, la rosa y la violeta, que consigue un resultado floral más que apetecible. Para realzarlo, toques de sándalo, maderas claras y ámbar blanco realzan la fresca sensualidad
Algo que me encanta, el frasco en vidrio orgánico y con tapa metálica que da un toque chic a mi estantería de las colonias.
Menos mal que las Navidades han acabado y mi hermana ha vuelto a su casa, porque el contenido de mi manzana particular estaba sufriendo importantes mordiscos.
BE DELICIOUS en JUTECO

Un amplio espacio de 350 m2 distribuidos en dos plantas que albergarán las propuestas de hombre, mujer y niño de la firma británica. Decorado al más puro estilo inglés, el refinado y selecto ambiente del lugar representa fielmente los valores de Barbour, una firma que se caracteriza por su estilo informal y campestre.
Introducida por el inglés Malcolm Barbour en 1919, en la actualidad ya es la cuarta generación la que lleva las riendas de este negocio familiar. La hazaña a la que le deben su merecido reconocimiento fue lanzar ropa específica para todos los hombres que se dedicaban a la mar, desde pescadores a marines de las Fuerzas Armadas, prendas revestidas de un componente especial que las hace resistentes al agua y otras inclemencias meteorológicas.
El
Su fachada pertenece a 1864, y su interior huele a historia. Con sólo poner un pie dentro te das cuenta de que, lo que iba a ser una visita express, se convertirá en una tarde amena rodeada de velas, collares y cuadros.
La parte central es la zona destinada a los pequeños detalles como objetos de decoración, velas, juguetes, artesanía o productos para el baño. Y el rincón trasero está reservado a la moda; tres armarios descubiertos guardan un sinfín de prendas de estilo bohemio, chic y hippy.
Aunque en el furor del siglo XXI lo que se lleva es el modernismo, caracterizado sobre todo por el minimalismo y los colores blancos y otros llamativos como el naranja o el verde, lo que es cierto es que lo clásico nunca pasa de moda y sigue siendo un reclamo para muchos.