FREITAG, bolsos de loneta de camión
Hace unos años un amigo se compró un bolso Freitag. Los había visto en una tienda en Suiza y sabía que en España los vendían... estaba obsesionado con encontrarlo en Madrid! Y por fin dimos con una tienda que los tenían. Allí la dependienta nos contó el peculiar proceso de fabricación de estos bolsos y la historia de como surgieron.Sus creadores son los hermanos Freitag, dos diseñadores gráficos suizos a los que les gusta ir a trabajar en bici. Viven en Zurich, una ciudad donde llueve a menudo, y hace ya varios años se dieron cuenta de que sus bolsos se estropeaban constantemente al estar expuestos a estas condiciones meteorológicas. Decidieron diseñar una pieza resistente que pudieran utilizar a diario. Y se lo tomaron en serio; así crearon la firma que lleva su nombre de familia, Freitag, que diseña bolsos, mochilas, carteras y fundas.
Todos estos productos se fabrican con materiales industriales de segunda mano. Para el exterior del bolso se utiliza loneta de camión, lo que hace cada pieza única, no existen dos bolsos iguales. Las correas o asas (según el modelo) se hacen con cinturones de seguridad de automóviles, que incluso conservan la pieza regulable. Los bordes se rematan con neumáticos de bicicleta y el interior se forra con tela de airbag. Son bolsos todoterreno, casi irrompibles.

La marca ofrece la posibilidad (en su página web) de que cada uno diseñe su propio bolso. Puedes elegir el trozo de loneta que más te gusta y el modelo que necesites. Existen muchas imitaciones de los Freitag, pero no te dejes engañar: estos bolsos pesan bastante, tienen una pequeña etiqueta con el nombre de la casa, y no son precisamente baratos.
Bolsos resistentes, únicos y sobre todo, muy urbanos.
FREITAG de venta en DESPACIO



A veces sueño que soy un pájaro capaz de aguantar horas y horas con las alas al vuelo, que un simple aleteo me permite recorrer el mundo entero y de un simple vistazo empaparme de la belleza de nuestro planeta y todos los lugares que alberga. Cuando despierto siempre me hago la misma afirmación: ¡quiero viajar!; pero siempre me encuentro con la misma respuesta: ¿con qué dinero?