RUBEN PERLOTTI, moda para novias
Termina marzo y con ello se aproxima la frenética temporada de bodas. La primavera y el verano son las épocas preferidas para celebrar estos nupciales festejos y la preparación se antoja ardua y estresante. El peor de los tormentos: elegir el vestido de novia; elemento estrella del evento y en torno al cual todo parece girar. Es sin duda lo más esperado, lo más alabado pero también el objeto de desconsideradas críticas. Para evitarlo hay que ponerse en manos de profesionales, de expertos en la aguja pero también en el estilo nupcial. Las encuestas apuntan a que las novias españolas siguen fieles al estilo más tradicional, clásico y sencillo. Sí, la sencillez predomina, y es que es quizás la clave para que la belleza de la novia se muestre más radiante.
La oferta en el mercado en principio puede parecer extensa, pero metidas en faena te das cuenta de que las propuestas no son tantas… Pues no os apuréis que aquí va una: Ruben Perlotti. Con tres colecciones —Elements, Go y Genesis—, para este 2008 la firma se inspira en los seres mágicos que habitan en la naturaleza, elementos cuya función es permitirnos escapar de la realidad cotidiana para introducirnos en el mundo de la fantasía, la ilusión, los sueños imposibles y así poder sobrepasar nuestras limitaciones humanas…
¡Menuda fuente a la que ha ido a beber!; esta soberbia inspiración se refleja en apliques de plumas, drapeados, sutiles toques de color como el verde o el rosa, hechuras arriesgadas con corte tipo corpiño y generoso escote o más convencionales como el palabra de honor, los tirantes finos, escote halter, corazón o irregular; sedas arrugadas y delicados volantes, corte sirena o falda ancha con una constante en casi todos sus diseños: la cola. Aparte de la extensa colección para novias, también hay hueco para la tierna ropita de las más peques que simulan el estilo de la novia para que también ellas se sientan princesas por un día.
En TopMadrid: Ruben Perlotti



Hace casi 60 años Monsieur Cassegrain, el abuelo del actual propiertario de Longchamp, fundó la legendaria firma de marroquinería francesa. La llamó Longchamp, que era el nombre del famoso hipódromo parisino, que estaba al lado de un molino por el que el fundador de la marca pasaba a menudo. 

La primera vez que pedí un plato de sushi en un restaurante japonés me llamaron la atención unas laminitas rosas que parecían pescado crudo. ¿Qué era aquello? Decidí probarlas y cuando me las metí en la boca... ¡sabían a colonia!. 
En una fiesta llena de ricachones, uno me preguntó, muy seriamente, si yo era feliz. Los americanos son así. Te sueltan una bomba de relojería con un cocktail azul fosforito en la mano, y se quedan tan tranquilos. Como yo soy europea, lo primero que hice fue preguntarle qué era la felicidad para él, para, según la respuesta, poderle contestar en consecuencia. ¿La felicidad? Todo el mundo sabe lo que es la felicidad!!- dijo extrañado. Ya sabes...tener éxito en tu trabajo, ganar montañas de dinero, tener poder...y cosas así. Teniendo en cuenta que, en ese momento, yo era un ama de casa expatriada en los EEUU, que no ganaba un penique y que mi tiempo fluctuaba entre cuidar de mi familia, y cuidar de un montón de viejecitos y niños en diversas obras sociales, tuve que contestarle que suponía que yo era muy desgraciada. Con una mirada cargada de lástima (por mí) me contó sus éxitos monetarios del momento, y yo con otra mirada igualmente cargada de lástima (por él) le conté con pasión un proyecto que teníamos un grupo de personas para construir una escuela en Ciudad Juárez.
Supongo, que ninguno de los dos teníamos la razón, ni estábamos equivocados. Supongo que lo ideal sería llegar a un éxito profesional que te diera verdaderas herramientas para poder ayudar a los demás. Pasar de la felicidad de tener, a la felicidad de dar. Se dan pocos casos, pero yo conozco uno.


En pocos metros cuadrados tienen todo lo que necesitas y más. Un espacio para graduarte la vista y controlarte a cada momento. Además, monturas de todas las marcas y precios. Dolce&Gabanna, Valentino, Prada, Armani, etc. Si quieres seguir tendencia y comprarte unas gafas de pasta, llamativas e incluso con cristales de Swarovski, allí las tienes casi todas. Si lo que prefieres es algo más discreto, de metal, que apenas ocupen y que pasen desapercibidas, estás en buen lugar.
Ya conocéis de mi afición por la firma de cosméticos Clinique. El maquillaje y el sistema tres pasos son algunos de mis productos preferidos. Pero Clinique siempre te sorprende y ahora añado dos favoritos más a mi lista.
Como todos los deportes, el pádel se renueva cada año, cada día, por conseguir palas más útiles, más manejables y que den más perfección al golpe. Vision es una de las firmas que más se ha especializado en este deporte, llegando hasta el punto de organizar torneos y cursos para potenciar más el interés y el perfeccionamiento de este deporte.