PASCUA ORTEGA, mi decorador sin estilo
“No hay un estilo Pascua Ortega, intento adaptarme a los tiempos. Lo que tienen en común mis trabajos es el entusiasmo”Son sus palabras, no las mías. Porque en mí, Pascua Ortega, provoca precisamente eso, entusiasmo. Entusiasmo y devoción, para ser más exactos. De él me gusta todo. Desde cómo cambió en un momento dado el rumbo de su vida, hasta todos, absolutamente todos, los lugares que él ha tocado con su varita mágica.
Perteneciente a una culta y refinada familia, comenzó una brillante carrera profesional en la banca de New York. Pero a los 28 años, el Manhattan de Andy Warhol le hizo ver que él quería otra cosa. Que él era una especie de bomba de relojería llena de creatividad, que por algún lado tenía que explotar. Para disgusto de su familia, volvió a Madrid sin las ideas muy claras. ¿Querías ser fotógrafo? ¿Iluminador?...el detonante fue la decoración audaz y rompedora de su nuevo apartamento, que revolucionó a la alta sociedad de hace 30 años, y que le hizo seguir por este camino.

Pascua Ortega, para mí tiene una cualidad única. Las casas y lugares que él decora son para vivir, para disfrutar. Son espacios confortables, alegres, eclécticos, agradables, cálidos, invitadores, bellos. Un homenaje a sus futuros moradores y sus costumbres. Un homenaje a la vida.

Pascua Ortega siempre está en evolución. Aprende del cine, de la calle, de lugares exóticos y cotidianos, de las personas y detalles que ve. Aprende constantemente. Yo he seguido su carrera, por puro placer, y es increíble como logra sorprender, como encuentra nuevas tendencias y materiales que al principio te hacen hasta dudar, pero que en poco tiempo todo el mundo adora y copia.

Admiro a este gran profesional desde hace 20 años y la persona que intuyo en él me gusta. Es extremadamente generoso, gran anfitrión, vitalista, amante de las artes y de la belleza. Un esteta. Puede que no sean cualidades muy en alza en este mundo tan agresivo y competitivo, pero reconozco que yo tiendo a querer y rodearme de
personas así.

Aunque él diga que no tiene un estilo particular, yo he aprendido a reconocerlo. Sus creaciones tienen un aire muy actual con toques sutiles del pasado. Se componen de mezclas inverosímiles que curiosamente armonizan y no podrían ser de otra manera una vez las ves. Una perfecta simbiosis de épocas, estilos y objetos dispares. Pero sobre todo reconozco lo que me hacen desear: seguir allí, en medio de tanta belleza, escuchando el sonido del lujo discreto, y respirando alegría. Sin más.
Confieso que en la adolescencia, mientras mis congéneres se enamoraban perdidamente de John Travolta, o Tom Cruise, yo soñaba con los salones de Pascua Ortega, y decoraba y redecoraba mi habitación en vez de ir al cine. Ahora admiran a Brad Pitt o Clooney. Yo sigo adorando a Pascua.
Fotos de arriba abajo: detalle de la casa de Pascua Ortega. Club Marítimo de Sotogrande. Restaurante Loft 39 de Madrid. Hotel Río Real de Marbella. Pascua Ortega en su estudio.
En TopMadrid: Pascua Ortega
Fotos de arriba abajo: detalle de la casa de Pascua Ortega. Club Marítimo de Sotogrande. Restaurante Loft 39 de Madrid. Hotel Río Real de Marbella. Pascua Ortega en su estudio.
En TopMadrid: Pascua Ortega

Pocas mujeres se libran. A todas nos apasionan los zapatos y bolsos, los tenemos a miles, los coleccionamos, los adoramos, los miramos con desvelo y —a veces— nos los ponemos… Y es que, en más de una ocasión, hemos comprado por puro impulso sin percatarnos de la practicidad de lo adquirido; soberbios tacones u hormas estranguladoras hacen imposible el correcto tránsito por las malogradas calles de las grandes ciudades. 
Un nuevo concepto de tienda con una romántica y femenina decoración de estilo afrancesada en la que se puede encontrar una buena gama de zapatos, bolsos, cinturones, collares y otros accesorios y ¡muebles!; sí, también se venden, nuestra compañera Sandra ya ha picado (cómo no).