KETTAL con la CASA KYOTO
por Sandra Gallastegui
Kettal, una de mis empresas favoritas de muebles de jardín, participa en la presentación de la CASA KYOTO, la primera casa bioclimática, sostenible, y prefabricada. Aunque la casa se presenta en la Torre-Serona-Lleida, me parece una noticia muy importante para todos nosotros, vivamos donde vivamos, porque ¿no os preocupa dejar a vuestros hijos un desierto por planeta?Yo lo pienso a menudo, y en casa aportamos todo lo que se nos ocurre: no se dejan grifos abiertos, se apagan las luces, no hay aire acondicionado, los electrodomésticos son de los que menos contaminan el aire y más ahorran energía, no utilizamos aerosoles, reciclamos ropa y muebles, estamos intentando aprender a reciclar basura y aceite y en cuanto podamos pondremos paneles solares en el tejado. Pero me siento como una hormiga en medio de una marabunta contaminadora, y me entristece enormemente que España sea uno de los países que más estrepitosamente fracasa con el cumplimiento de Kyoto, por eso iniciativas como esta casa me parecen, ya no magníficas, sino absolutamente necesarias y urgentes.
La CASA KYOTO es un prototipo de casa bioclimática que parte del proyecto Pich-Aguilera y en colaboración con el presidente del Instituto Tecnológico de Lérida (ITL). Tiene 180 metros cuadrados, y ha sido diseñada con el noble objetivo de impactar lo menos posible en el medio ambiente y para conseguir el máximo aprovechamiento del calor y la luz natural. Las explicaciones técnicas son increíbles, aunque demasiado extensas para que yo os las explique, mejor curiosead por su web. Pero hay un tema que me ha llamado particularmente la atención: mediante el sistema de obtener corrientes de aire en el sótano, y filtrarlas hacia arriba por las pareces especiales que lleva la casa, consiguen entre 8 y 10 grados menos que en el exterior.Deberíamos actuar ahora, no cuando nuestros niños, que están mucho más concienciados, sean mayores. Entonces, será tarde, o mucho más difícil. Nosotros y las empresas debemos aprender a vivir de otro modo, a convivir con el planeta. Cualquiera que lo piense un minuto, tendrá unas cuantas ideas de qué se puede hacer. Kettal, por ejemplo, aporta su granito de arena con iniciativas ecológicas adheridas a compromisos con Ecoembes: recogida selectiva de embalajes y la utilización de pinturas reciclables.

CASA KYOTO dos grandes palabras para nuestro futuro.
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Me encanta ir a ruedas de prensa o presentaciones de libros, estudios, o cualquier otro asunto, que tienen lugar en hoteles. Dos veces he ido ya a uno me parece realmente bonito, Le Petit Art Gallery.
Instalado allí hace relativamente poco, el hotel se ha construido en un emblemático edificio de principios del siglo XIX totalmente reformado, con una exclusiva terraza jardín.
Tras estos dos encuentros e indagado un poco más en este lugar y creo que merece la pena. Un ambiente cuidado y moderno destaca por los colores blancos en contraste con el elegante negro. Las habitaciones completan este estilo minimalista pero que, pese a parecer casi vacías, tienen hasta el último detalle.
La preocupación por el medio ambiente y por la utilización de productos naturales ha creado una especie de fiebre que no sé muy bien interpretar. Hace unos meses, cuando iba hacia una rueda de prensa, una canal de televisión me paró por la calle. La pregunta era en torno a la responsabilidad social corporativa de las empresas. Si estaba de acuerdo y, si no, por qué.
En la Wikipedia definen la responsabilidad social corporativa (RSC), también llamada responsabilidad social empresarial (RSE), como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido.
A Madrid llegó en 2006 y se ha convertido en el establecimiento europeo de la firma que más factura. Tal vez la sinceridad haya sido el secreto de su éxito. Envases claros, sencillos y con toda la información posible para que no tengas dudas.
Lo único que me alegraba la "vuelta al cole" eran las compras de material escolar. Lo reconozco, me encantaba elegir los cuadernos, carpetas y rotuladores que utilizaría durante todo el año. Entonces no existían cuadernos demasiado originales, y por eso compraba los más normales, unos con la tapa azul (los que había).
Dentro de este universo de cuadernos casi idénticos existen unos que destacan sobre los demás, los de
Yo nunca llevo tacones. Me parece que dan un toque fantástico a la pierna, pero a mí, al contrario que a Victoria Beckham, el llevar un par puestos me impide pensar. Incluso sabiéndolo, ésta era mi primera entrevista en diez años y me pareció que la ocasión bien merecía el llevar mi bolso Muse de YSL, y mis adorados Manolos. Hasta ahora solo los había utilizado para distancias cortas y glamurosas, así que ponérmelos para trotar por Madrid fue una soberana tontería. Para cuando llegué a mi cita, de rodillas para abajo, no sentía nada. Al abrir la puerta de la oficina me di cuenta de que había que bajar unas diez escaleras hasta llegar a un coqueto recibidor, que en aquel momento parecía vacío. Así que respiré hondo y comencé a bajar elegantemente los escalones. De resultas de esta acción, acabé totalmente despatarrada en el suelo, con un zapato desaparecido y el bolso colgando de una planta. Después de haber rodado estrepitosamente hasta allí, me levanté inmediatamente, atrapé mi bolso como pude, y cuando me estaba estirando el vestido vi, por el rabillo del ojo, que un guapo chico con camisa de cuadros comenzaba a acercarse. Dios, pensé, éste debe de ser Fernando, por favor, que no me mire a los pies!! Porque ahí estaba yo, con el “look of the year” y sin un zapato. Por fortuna, me dio un cordial apretón de manos, mirándome a los ojos, y me pidió que me sentara un momento, que en cinco minutos me recibían. Ahora solo me quedaba recuperar el Manolo desaparecido. Lo localicé arriba de las escaleras, así que me quité el que sí llevaba y corrí a por el que no. Dos minutos más tarde, ya correctamente calzada, y con cara de no haber roto un plato, entré a la reunión. Agotada, eso sí.
Manolo Blahnik es el mejor diseñador de calzado, y es tan preciado por todas nosotras, las locas por los zapatos, que estamos dispuestas a cualquier tropelía con tal de llevar algo perteneciente al resultado de su genialidad.Dentro de la colección Primavera-Verano 2008, he encontrado dos joyas excepcionales, que brillaban con más fulgor que las demás. Dos pares de zapatos increíbles realizados en colaboración con Marimekko.
Los zapatos de flores están realizados con una tela emblemática de Marimekko llamada Mini-Uniko, que curiosamente fue diseñada en 1964 por Maija Isola, como protesta por la política de la empresa de no realizar más tejidos de flores. Los otros zapatos están realizados con una tela bicolor de estampados geométricos mucho más discreta, la BonBon.
Pues gracias a Dios -o al siglo XXI- parece que el hombre es consciente de que esto también va con él. Cada vez vemos más jóvenes y también maduritos que se preocupan por su cuerpo, por cuidarse y por ir a la perfección.