viernes, 13 junio 2008

B&B ITALIA, Colección Canasta de Patricia Urquiola

por Sandra Gallastegui

Hay personas que tienen talento. Es indudable, innegable, y aplastante. Cuando ves algo hecho por ellas ves que su acercamiento al objeto es diferente, desde un lugar privilegiado, desde una mente superior capaz de crear o redescubrir algo de manera brillante. Todo lo que surge de ellas tiene un equilibrio que atrae. Suscitan vértigo, amor, pasión, u odio, pero suscitan. Te acercan o te alejan, pero te hacen moverte. Aprecias lo que ves, aunque no sea tu estilo. Aprecias su genialidad.



Esto es lo que pasa con los muebles de exterior de Patricia Urquiola (Oviedo, España), nuestra diseñadora más internacional, y personal.

Descubrí sus propuestas “outdoor” en Kettal, y ahora me reafirmo al decir que son otra cosa. Su colección Canasta para B&B Italia no es más que una reinvención de los antiguos muebles trenzados que encontrábamos en los jardines de nuestras abuelas. Pero, observadlos bien, y decidme si habéis visto algo tan moderno y antiguo a la vez, tan clásico y rompedor, tan sencillo, y tan complicado. Una visión totalmente vanguardista del pasado, sin caer en la nostalgia.
 
 

Patricia Urquiola revive la tradición del trenzado Viena, geométrico, amplio y muy decorativo, pero en polietileno blanco o bronce, material del futuro. La colección de sofás, sillas, tumbonas, sillones, y otomanes se complementan con mesas y elementos auxiliares con estructuras minimalistas de hierro, que equilibran su entramado. Curvas sinuosas que se rompen con aristas y rectas.


 
Desde Oviedo, a Milán, donde vive en la actualidad, nuestra diseñadora emblema no ha cosechado más que éxitos, creando su propio estilo particular y diferenciador. Aunque cada mueble, cada idea, cada línea creada por ella sea absolutamente diferente de la anterior, les envuelve un espíritu unificador. Un caos de entramados, una limpieza de formas. Un orden y un desorden. Un pasado y un presente. Un pueblo y una ciudad. Una abuela y una nieta. El romanticismo y la agresividad. El Yin y Yang que define a Patricia Urquiola.

Colección Canasta de Patricia Urquiola, el equilibrio del talento.

De venta en GIBO



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MOA. La franquicia francesa de Bisutería, Accesorios y Complementos de moda

por Esther Polo

Lo mío con la franquicia de bisutería, accesorios y complementos de moda MOA ha sido amor a primera vista. Cuál pareja de enamorados que acuden juntos a una estación para despedirse fugazmente, la primera tienda de esta enseña con la que me topé fue en la estación de Santa Justa en Sevilla. La mecanica siempre era la misma: salíamos del AVE, mi jefe iba al servicio de la estación y mientras, yo aprovechaba para escudriñar rápidamente las novedades del escaparate de MOA. Tenía exactamente cuatro minutos para hacer un visionado selectivo del aparador, entrar a la tienda, enamorarme de alguna chuminada, comprarla, pagar y esperar con mi bolsita, satisfecha por la compra, a las puertas del baño. 


Era mi tienda “corner” (lo digo porque hace esquina) de Sevilla. O al menos eso pensaba yo, hasta que ayer de tiendas por la estación de Atocha, sé que puede sonar raro, pero si sabes buscar encuentras piezas poco masificadas a buen precio, me encontré con otra tienda MOA. Así que como diría la policía “aquí hay colillas, han fumado”, ¿dos tiendas iguales en diferentes ciudades y en estaciones? ¡esto me huele a franquicia!. Efectivamente, no me equivocaba, la idea original es del 2002 y nos llega desde Le France donde en poco tiempo alcanza el reconocimiento del mercado, ganando el premio de Enseña de Oro por su innovador concepto y eficacia del mismo. ¡Comienza el imperialismo colonizador!

Desde entonces hasta hoy MOA ha abierto alrededor de100 tiendas que se encuentran repartidas por todo el mundo. ¡Y creciendo!. ¿Cuál es el secreto? Además de muchas ventajas y ayudas hacia el franquiciado la enseña te atrapa por su relación diseño-precio. Mis últimas gafas a lo Paris Hilton me han costado solo 10€ y hay un montón de modelos más con diseños ultra mega fashion. Las sandalias y zapatos de tacón que venden también son “diferentes” y cuentan con multitud de turbantes y lazos para decorarte el cabello. Ni que decir tiene que los collares y el resto de bisutería tampoco tienen desperdicio. ¡Ah y los sombreros!... solo para valientes. Búscala en centros comerciales, aeropuertos, estaciones de trenes e intercambiadores de metro y autobús. Picas fijo…

MOA en la Estación de Atocha



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Masaje facial ayurvédico MUKHABYANGA, en Padmasana Center

por Clara Isabel Buedo

Empecé a adentrarme en las bondades del ayurveda a raíz de leer un estupendo libro sobre las mejores técnicas para una belleza verdadera y es cuando descubrí que la belleza no son sólo unos rasgos bonitos, sino la portadora de nuestra identidad, la expresión de nuestro verdadero yo.


Esto que puede sonar tan trascendental y místico no es más que una realidad demostrada a lo largo de la historia por una de las ciencias de salud más longevas y sabias de cuantas haya en el vasto acervo cultural del mundo: el ayurveda, ‘la ciencia de la vida’. Dadme belleza del alma interior; y que el interior y el exterior sean uno solo, dijo Sócrates; y es que, el secreto de la luminosidad y el aspecto radiante propios de los rostros bellos no es otro que el equilibrio.

Equilibra tu alma para mantenerte sano y embellecer tu físico son las sabias lecciones que nos transmite el ayurveda y lo hace mediante técnicas sencillas y sensatas. Una de esas milagrosas técnicas es el masaje, en India practicado asiduamente y en occidente considerado casi un ‘lujo’, cuando muy al contrario, a través de las técnicas de masaje se trabajan puntos vitales que consiguen erradicar enfermedades y lograr ese equilibrio tan necesario para mantenernos plenos.

Uno fascinante para dotar de luminosidad y firmeza al rostro a la par que amansar todos nuestros sentidos es el Mukhabyanga. Este tratamiento, más complicado de escribir que de pronunciar, persigue tres objetivos fundamentales: (poshan) nutrición, (raksha) protección y (Naash) purificación. 

Todas las técnicas del ayurveda se adaptan a cada persona en función de la ‘dosha’ o biotipo de cada persona; son tres: vata, kapha y pitta. Según lo que se requiera (equilibrar o estimular la dosha dominante o mantener los tres en perfectas condiciones), se utilizan distintos preparados de plantas ayurvédicas. Se comienza con un peeling ayurvédico 100 % vegetal con extractos de plantas que puede contener desde neem, cúrcuma o sándalo hasta diferentes aceites esenciales base como el de rosa mosqueta.


Tras retirarlo y dejar la piel limpia se aplica una mascarilla herbal que puede contener semillas, extractos de frutas, nueces… y finalmente se procede con el tratamiento propiamente dicho: un masaje facial que se realiza con una ancestral formulación de 16 componentes herbales que configuran el secreto de belleza mejor guardado del ayurveda y que se suele denominar ‘kumkumadi tailam’, en honor a uno de sus ingredientes más importantes: el azafrán (Kunkuma), que unifica el tono de la piel y decolora manchas de pigmentación, entre otros muchos efectos.

Otras sustancias activas presentes en este tratamiento son ‘Manjishta’ o rubia cordifolia, purificador de la sangre que combate y evita el acné; extracto de madera de sándalo rojo (Chandan), para reducir la irritación de la piel; filamentos de loto (Padmakesara) de propiedades astringentes; ‘Lodhra’ que evita y combate infecciones en la piel o ‘Jast Bhasma’, un filtro solar muy natural; entre otras plantas nutritivas, hidratantes, antiarrugas y relajantes que aportan al rostro una luminosidad y tersura extremas.

Los movimientos del masaje pueden ir de moderados a intensos (dependiendo de la ‘dosha’) y se realizan efectuando toques y presiones en puntos ‘marma’ del rostro, para estimular la circulación, facilitar el drenaje de toxinas, eliminar la tensión, desbloquear energías y relajar la mente consiguiendo tonificar los músculos del rostro y nutrir la piel. Veredicto: cum laude; lista para afrontar el día a día.

En TopMadrid: Padmasana Center


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